Independencia y conflictos étnicos en el Cáucaso y su desarrollo post caída de la Unión Soviética

(Trabajo realizado por alumnos de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires para la materia “Historia Social Moderna y Contemporanea” – Cátedra Rofé, 2019)

Estudio de caso: Independencia y conflictos étnicos en el Cáucaso y su desarrollo post caída de la Unión Soviética

Monografía final
Alumnxs:
-Francisco Allende
-Alejandro Jedrzejewski
-Victoria Gutierrez
-Luca Canestrari

Introducción

En esta monografía presentaremos la problemática política y social que se vive en la actualidad en la zona del Cáucaso, una región transnacional que desde los años ‘20 hasta los ‘90 fue parte de la Unión Soviética. Intentaremos remarcar las particularidades de cada país separándolos en dos temáticas principales: por un lado, la independencia de Georgia, y por el otro, el conflicto sin resolver que se presenta en el Alto Karabaj, disputa que involucra tanto a Armenia como a Azerbaiyán. El objetivo de este trabajo será poder comprender el desarrollo histórico de las problemáticas mencionadas y establecer si lo que allí sucede en la actualidad es consecuencia de la caída del socialismo real, o si por el contrario, son preexistentes. Para profundizar, trataremos temas complementarios como los que abarca lo relacionado con el nacionalismo, el imperialismo, las distintas etnias o la falta de respuestas a nivel internacional, entre otros.
Encontramos a este tema interesante porque es información que no nos llega de manera directa en nuestras vidas cotidianas pero que comprende una abanico de conceptos con el que nos manejamos día a día. Si bien nos costó encontrar respuestas relacionadas a la pregunta que nos planteamos principalmente, fue un desafío poder contestarlas. La dificultad de acceder a esta información nos limitó en cuanto bibliografía pero sin embargo llegamos a una conclusión que nos satisface y que se encontrará al final de la monografía.

1. Independencia

Para comenzar este trabajo de investigación decidimos especificar el status legal de los países que componen la región. En la actualidad Georgia, Armenia y Azerbaiyán son países soberanos independientes. Pero, ¿cómo Georgia, Armenia y Azerbaiyán consiguieron desprenderse de lo que solía ser la URSS?
Entendemos que es necesario comenzar con ciertos conceptos básicos, en este caso, el de la descolonización, y ello nos remite a lo que es el imperialismo. Según Robinson (The Imperialism of Free Trade) el imperialismo es “la función política de integrar a ciertos países en ciertas épocas a la economía mundial”. Es el control de la economía en manos de los países más fuertes.
Es mediante la colaboración de las élites locales que un país colonial se inserta en una economía indígena de tipo tradicional. Estas elites suelen ser oligárquicas y tradicionales, y colaboran con los países del Primer Mundo para no perder sus privilegios. Al mismo tiempo, los países imperiales necesitan de la colaboración de este grupo de gente para mantener su influencia en ese territorio, ya que si bien la implementación del uso de la fuerza no ha sido algo descomunal, no alcanza solo con la fuerza militar para mantener su poderío en ese lugar. En ciertos casos, como es el de la URSS (que rechazaron el colonialismo, por lo que que no admitían su influencia en esas zonas como tal), el gobierno preponderante otorgó a las elites locales puestos administrativos con mucho poder. De esta manera no solo accedieron a los recursos económicos de cada lugar, sino que también consiguieron intervenir en la política y en la sociedad local.
Habiendo comprendido lo que es el imperialismo, será mejor pasar a explicar el punto que acá nos interesa: la descolonización, es decir, cómo ciertos lugares terminaron con esta influencia soviética. Y si bien intentaremos abarcar algo general, nos centraremos en lo que ocurrió en la zona del Cáucaso. Es por eso que no estamos afirmando que en todas las partes del mundo la descolonización se desarrolló de la misma manera, ya que cada región pasó por su proceso particular. Para Osmanczky, “la descolonización es el proceso de liquidación del sistema colonial en el mundo y la creación de Estados independientes en los antiguos territorios dependientes” (Martinez Carrera, Historia del colonialismo y descolonización, editorial de la Universidad de Complutense, 1992). Sin embargo, aunque muchas antiguas colonias lograron su independencia política, la mayoría sigue estando sujeta a la dependencia económica. A este tipo de influencia se la llama “neocolonialismo”.
Martinez Carreras explica que para que haya descolonización se debieron haber presentado las distintas condiciones:
Transformaciones económicas que permitieran una mayor fuente de trabajo y un mejoramiento en las vías de comunicación. Una sociedad con una base social firme, apta para poder integrarse en un marco internacional.
Transformaciones sociales en la sociedad indígena que se vio modificada al entrar en contacto con los países coloniales, de esta manera surgieron nuevos grupos de poder. Por lo tanto se integraron nuevos personajes con sus propias características a lo que había antes de ser colonizados: una monarquía y campesinos.
Transformaciones ideológicas que permitieron a los locales comenzaron a conseguir una mayor conciencia de su situación a medida que se fue expandiendo el conocimiento sobre democracia, socialismo, liberalismo, entre otros conceptos políticos del occidente. Fue muy importante la influencia marxista en los países afroasiáticos.
Y mientras se formaban las bases para un pueblo independiente, también se formó un sistemas de valores propios que otorgó una personalidad socio-cultural a los movimientos nacionalistas y antiimperialistas. Estos nacionalismos fueron llevados a la práctica mediante el desarrollo de partidos políticos basados en la estructura occidental, pero arraigados a las tradiciones y a la historia particular de cada lugar.
Se puede afirmar que el proceso de independización del Cáucaso comenzó con la desintegración de la Unión Soviética en el 1991. La descolonización como tal fue un proceso de Europa occidental, por lo que en la URSS no había colonias como tal. En este caso estamos hablando de repúblicas muy diversas en cuanto a lo social que respondían al orden de la Unión Soviética. Para cuando Gorbachov impulsó la perestroika con la intención de modificar el sistema vigente, por su parte, los partidos nacionalistas de distintas repúblicas comenzaban a demostrar su descontento ante esta subordinación. Y es a partir de las reformas que se llevan adelante por el gobernador que en el ‘91 se comienzan a independizar esta región, así como también otras zonas antes anexadas a la URSS.
Cada uno de estos tres países de los que trataremos en el resto de la monografía, se fue independizando bajo sus particularidades. Georgia fue la primera en lograr independizarse y se podría decir que fue la más independiente de las tres, ya que cuando se creó la Comunidad de Estados Independientes, se negó a participar. Armenia, por su parte, siempre contó con un nacionalismo histórico desarrollado a partir de la inmensa cantidad de invasiones que sufrieron. Azerbaiyán fue el último de los tres países en independizarse y su particularidad sería que casi todos los azeríes son musulmanes, esto demuestra el nivel de heterogeneidad que había en la URSS y el nivel de sometimiento político y cultural con el que se convivió durante casi setenta años.
En el mapa se puede notar la diferencia cultural de la que estamos hablando.

1.2 Georgia

Georgia es un país soberano localizado en la costa del mar Negro,​ en el límite entre Europa Oriental y Asia Occidental. Su capital es Tbillisi y geográficamente su territorio ha sido clasificado como euroasiático o como asiático, dependiendo de la correspondiente convención, aunque cultural, histórica y políticamente, Georgia se considera como parte de Europa. Hasta 1991, formó parte de la URSS. Comparte fronteras con Rusia, Turquía, Armenia y Azerbaiyán.
La cultura georgiana ha hecho hincapié desde su independencia en la fuerte tradición literaria basada en la lengua georgiana y su alfabeto propio, muy particulares y diferente al de sus vecinos. Esto ha desembocado en un fuertísimo sentido de identidad nacional que ha ayudado a preservar el orgullo georgiano a pesar de los sucesivos períodos de ocupación extranjera y asimilación forzada. Es de notar que el 86% de la población es de etnia georgiana, siendo el mismo porcentaje el que habla la lengua georgiana y un 80% de la población la que profesa el cristianismo ortodoxo georgiano. Por lo que el nacionalismo georgiano es fuerte y los siglos de ocupación extranjera parecen haberlo robustecido, buscando sus raíces en un pasado nacional común e independiente. Al igual que el resto del globo moderno, la idea de nación en Georgia es de totalidad, una idea abstracta. Se representa con la bandera, el himno o el idioma; monumentos nacionales, símbolos que exaltan la “grandeza nacional”. Estas ideas son representativas de la imagen autopercibida de las nación, símbolo de eternidad, mundo de orden y armonía. Fue en ese concepto de belleza en el que se basó el “tipo ideal” nacional en toda Europa. Pero Georgia no es igual, puesto que fue anexada por el Imperio ruso en 1801 bajo el dominio de Alejandro I, que ya venía siendo utilizada como un títere de ésta en guerras contra el Imperio otomano y el persa, vecinos poderosos de la región con intereses expansionistas.
Sin embargo, encontramos otra diferencia del nacionalismo europeo-occidental del cual habla Mosse y el georgiano. En términos marxistas de estructura, hasta bien avanzado el siglo XX Georgia era una nación feudal, de nulo desarrollo industrial, donde las urbes eran escasas en comparación a la zonas rurales. Pobre desarrollo de los medios de producción y de las fuerzas productivas más una población disgregada en el campo impidieron la relación nacionalismo-política de masas. Georgia no era “un país de masas” como sí lo era la zona europea de Rusia.
A excepción de breves alzamientos reprimidos violentamente por los zares, Georgia consagró una identidad nacional más marcada a principios de siglo XX y lo puso en manifiesto el 26 de mayo de 1918 cuando, en plena Guerra Civil Rusa, declaró la independencia. De todas formas, si bien la independencia dejó marcas imborrables en la conciencia nacional, este hecho también resultó ser breve. En 1921, con el Ejército Blanco débil y en retirada, el Ejército Rojo reanexó Georgia en una serie de batallas desiguales que socavaron cualquier pretensión independentista por décadas. Georgia se convirtió así en la RSS de Georgia, continuando a su vez la rusificación de la cultura georgiana
La RSS de Georgia, al igual que las otras repúblicas que integraban la URSS, tenía un partido monopólico ya que era un régimen de partido único. Como es de esperarse, este partido era el Partido Comunista. Sin embargo, ante la decadente situación socioeconómica, en 1985 la URSS estableció la Perestroika y la Glasnot. Este tipo de aperturas permitió el ingreso a la arena política de otros partidos políticos. Así es que se formalizó en el ‘86 el partido de “los disidentes” que lucharon por la libertad de Georgia como base de su programa. Adquirieron este nombre por ser así llamados quienes, bajo el bloque comunista de la Guerra Fría, no aceptaron la ideología dominante.
En las elecciones de 1990 el PC de Georgia perdió las elecciones ante “los disidentes”. Fue la primera y última vez que en la URSS existieron elecciones con competencia multipartidaria. La coalición de partidos gobernantes -llamada “La mesa redonda de Georgia libre”- ganó por el 62%. La mesa redonda crea el “comité de salvación nacional” cuyo objetivo resultó explícito. El nuevo presidente Gamsajurdia y su gobierno organizaron huelgas en las calles con el fin de consagrar la independencia. Sin embargo, fueron violentamente reprimidas por las fuerzas armadas y policiales, demostrando que el PC aún controlaba órganos de peso dentro de la estructura estatal georgiana.
Es entonces que en septiembre de 1991, Georgia consiguió su independencia. Esta decisión fue respaldada por un referéndum nacional previo, no reconocido por la RSS de Rusia, que dió en un 97% a favor de la independencia.
Por lo tanto, se podría afirmar que la independencia de Georgia se consiguió gracias a la fuerza de su partido nacionalista, consecuencia de la importancia del nacionalismo en esa región, y por una serie de situaciones socioeconómicas favorables para su autonomía.
Hoy en día Georgia es un país soberano e independiente. Aplicó reformas de mercado y generó una nueva oligarquía de peso en la política fruto de las millonarias privatizaciones de ex monopolios estatales.
Georgia posee hoy relaciones diplomáticas con más de 100 países. En el plano internacional se ve a simple vista el esfuerzo pro-occidental y pro-norteamericano. Ejemplos fehacientes son los trámites, aún no concluidos en ambos casos, de integración a la OTAN y a la Unión Europea. Para el Estado georgiano, resulta primordial para la construcción del añorado “Estado europeo”.

2. Políticas étnicas-culturales del Imperio Ruso y Unión Soviéticas: Rusificación y sovietización

La rusificación fue una forma de asimilación cultural donde las comunidades no rusas adoptan la cultura y/o lenguaje ruso, voluntariamente o no. Es análoga a los movimientos expansionistas de colonización que el Imperio Ruso impulsó en el siglo XVI hacia Asia, y luego, en el siglo XIX, en el Cáucaso. El término se refiere a las políticas oficiales y no oficiales de la Rusia Imperial y Unión soviética con respecto a sus minorías nacionales y republicanos, con miras a la dominación cultural rusa.
Las áreas principales de la rusificación son la política y cultura. Un elemento en política es la asignación de rusos en cargos administrativos superiores en instituciones nacionales y locales. La rusificación principalmente se refiere a la dominación del idioma ruso en asuntos oficiales y su gran influencia en dialectos e idiomas nacionales. Los cambios demográficos, como un aumento de la población rusa considerable, también se pueden considerar como casos de rusificación.
La sovietización, a diferencia, nunca apuntó abiertamente a una asimilación cultural, sino a una total transformación de la existencia humana, una identidad no-étnica superadora, un hombre nuevo, progresista y científico. Esto postulaba al ruso como un idioma común primario que los ciudadanos soviéticos deberían usar, y al mismo tiempo, adaptar modos de vida modernos que estaban mayormente basado en la rusa cosmopolita, y por lo tanto, la sovietización sí significó un cierto grado de rusificación fuera del discurso.
La sovietización implicó más que el esparcimiento del lenguaje ruso y el modo europeo/ruso de vida. Se lo puede pensar como una forma de modernización que incluye procesos como industrialización, urbanización, y el crecimiento de la intervención estatal en la vida diaria, desde la educación universal al servicio militar y beneficios sociales. La modernización inevitablemente trae el crecimiento de la burocracia, y ella requiere para su funcionamiento más eficiente, un lenguaje común. Cualquier ciudadano de la URSS, si quería tener una carrera fuera de su localidad original, debía tener un conocimiento sofisticado del ruso, y de esta manera, fue mucho más eficiente que el imperio ruso en difundir el idioma. La sovietización también demandó la igualdad de género en la construcción del socialismo, y lo religioso, campesino y nómade tendía a ser denigrado como restos de un tiempo pasado retrógrado.
Al final, el esparcimiento de la cultura rusa a través de la época de la URSS y en menor grado en el este-centro de Europa no engendró una nueva identidad soviética. Más bien, sus propios ideales y retóricas de liberación y autodeterminación nacional fueron usadas por minorías locales en sus propias luchas por independencia política.
-Antecedentes
Hasta finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, el Imperio Ruso borró las identidades nacionales, basándose en una integración con fundamentos religiosos y dinásticos. El zarismo nunca aceptó las concepciones modernas del constitucionalismo, naciones soberanas, propiedad privada y la distinción del poder del zar como soberano político y territorial
Después de la derrota rusa en la Guerra de Crimea en 1856 y la rebelión polaca de 1863, el zar Alejandro I volvió más agresiva la rusificación, para reducir el peligro de futuras rebeliones. Al forzar a las minorías a aceptar la cultura rusa, se buscaba prevenir tendencias separatistas y de autodeterminación.
-Periodo soviético
La korenización (del ruso koreñ, raíz) fue una política estatal que implicaba la introducción de idiomas locales en una extensión tan amplia como sea posible, particularmente en la educación, publicaciones, cultura y, más importante, en el gobierno y el Partido Comunista local, subordinado a su vez al Partido Comunista de la Unión Soviética.
Los objetivos establecidos de esta política estaban dirigidos a superar el atraso económico y cultural de algunas regiones del Imperio ruso, armonizando las relaciones entre el régimen soviético y la población, con la ejecución de políticas nacionales y étnicas atractivas para las masas de pobladores locales en las áreas étnicamente no rusas. Se buscaba una efectiva integración e identificación de la población con el Estado soviético y su concepto de hombre nuevo, asegurando la lealtad de las etnias minoritarias, pero evitando los conflictos y resentimientos que había generado la rusificación forzada practicada durante el gobierno de los zares.
De esta manera se procuraba la identificación de cada minoría étnica con su respectiva dirigencia comunista nativa, en vez de simplemente trasplantar completamente en cada región una élite política rusa como había sido costumbre en el régimen zarista, pero sin embargo, esto sucedió de todas maneras, también teniendo en cuenta que el mismo gobierno ruso benefició y seleccionó ciertos sectores de poder nativos para mantener influencia
Después de que se instale la unión Soviética, los burócratas rusos, aprovechando la división entre las clases de las diversas poblaciones del interior, se acercaron a las clases locales dirigentes (líderes de clanes, familias y antiguos líderes militares) para convertirlos en instrumentos de Moscú y San Petersburgo bajo el control de su poder administrativo y judicial. Así, siendo cómplices, clases dominantes de las sociedad conquistadas fácilmente podrían unirse eventualmente al poder soviético. La rusificación social y cultural ayudó a los miembros de las elites no-rusas a adquirir un estatus de igualdad con los rusos del gobierno establecidos en la zona.
La política fue aceptada y votada como un “mal necesario” que debía ser tolerado para evitar movimientos de autodeterminación, indeseables para la nueva y recién constituída URSS. Lenin sostuvo que era necesario ganar la confianza de los diferentes pueblos, más que ignorarlos; “Los Bashkir no confían en los rusos porque ellos [los rusos] tomaron ventaja de su nivel de cultura para robarles. En aquellos lugares, ruso es sinónimo y opresor. Deberíamos tomar medidas contra esto, pero es una cuestión de largo plazo; no se puede abolir por decreto. Deberíamos ir con mucho cuidado, considerando que la nación rusa ha provocado un amargo odio en el resto de las naciones.”
-Resultados
La política de korenización estuvo vigente desde casi el fin de la Guerra Civil Rusa y como un medio de asegurar la unificación política de los pueblos residentes en la Unión Soviética y amortiguando conflictos previos, asegurando la cohesión. El reconocimiento oficial a las diferentes etnias nacionales lo hizo un estado multiétnico.
Hasta los inicios de la Gran Purga la política de korenización favoreció el desarrollo cultural de las diversas etnias de la URSS, al mismo tiempo que las integró al nuevo sistema político sin obligarlas a perder su identidad nacional ni rusificarlas. No obstante, después del inicio de la Gran Purga por parte de Stalin, se hizo sospechoso el estímulo de las identidades nacionales y volvió a ganar el discurso que combatía las “desviaciones nacionalistas” frente la unión universal no-étnica. Se comenzó a perseguir a líderes de minorías étnicas que rechazaban la Colectivización en la Unión Soviética para proteger las tierras agrícolas de sus respectivos pueblos.
Entonces, el régimen stalinista sospechó de la lealtad de diversas etnias como las caucásicas que había mostrado resistencia y sufrido la colectivización de la agricultura, lo que dejó sin estímulo oficial la korenización. Tras la guerra, la política oficial y la propaganda nacional cobró un fuerte énfasis en lo “ruso” más que en lo soviético, hablando del pueblo ruso.
A pesar de todo, los efectos de la política de korenización no podían ser borrados, y las minorías étnicas continuaron siendo reconocidas como minorías dotadas de derechos culturales especiales durante los mandatos de Jrushchov y de Brézhnev, y no se volvió a intentar alguna clase de rusificación de minorías como las previas en el siglo XIX. Sin embargo, podemos concluir que las políticas tomadas, ni los ideales abstractos como el hombre nuevo, no fueron suficientes para mantener la cohesión nacional o construir una identidad nacional no-étnica, para borrar la conciencia independentista autóctona, ni evitar el avivamiento de conflictos independentistas apenas la URSS menguó en poder.

2.1 Armenia

La República de Armenia es un país que forma parte del Cáucaso sin salida al mar. Limita con Turquía, Georgia, Irán y Azerbaiyán. Es un país transcontinental ya que está situado en la división imaginaria entre Europa y Asia.
Su estructura política es la de una República Parlamentaria y está presidida por Armén Sarkissian, siendo el primer ministro Nikol Pashinián. Armenia es un Estado laico pero predomina el cristianismo ortodoxo de la Iglesia Apostólica Armenia, siendo profesada esta rama por el 95% de la población. Fue el primer Estado de la historia en declararse cristiano en el año 301 d.c. esta es una particularidad única ya que todos los territorios que la rodean son predominantemente musulmanes.
El idioma hablado en esta región es el armenio, que también es hablado en regiones de Georgia y en Karabaj. Armenia fue invadida constantemente durante toda su historia debido al papel estratégico que posee su territorio: contiene el espacio de agua cerrada más grande del mundo (el Lago Seván), al ser un estado transnacional es el punto en el que se encuentra Europa, Asia y Medio Oriente. Respecto a la energía, no tiene suerte con el petróleo y el gas como su vecina Azerbaiyán, lo cual la hace depender totalmente de la importación de estos combustibles que trae de Rusia e Irán.
En cuanto a su relación con la Unión Soviética, todo comenzó cuando en 1920 el imperio otomano ataca el territorio que luego de siglos de invasiones se pudo declarar independiente. El pueblo armenio era muy nacionalista pero carente de un cuerpo militar que pueda defender su territorio de invasiones extranjeras. Es entonces cuando el Ejército Rojo interviene a favor de la República Independiente de Armenia y consigue frenar al frente otomano. Pero después de esta intervención, establece a Armenia como una República Socialista Soviética, creando la RSS de Armenia, que pasaría a formar parte de la URSS. Cabe aclarar que todos los habitantes de los territorios que Armenia perdió durante todo esta época fueron víctimas de violencia y saqueos por parte de los turcos, que mantenían la idea hacer una limpieza étnica dentro de cada territorio que fueron anexionando. esta idea de limpieza étnica está profundamente arraigada al concepto de nacionalismo de Ernest Gellnger (Naciones y Nacionalismos, 1983), que plantea que el objetivo de un Estado Nación es mantener una hegemonía cultural para así poder desarrollar su autoridad dentro del territorio establecido. Luego de la intervención del Ejército Rojo, Armenia deja de ser independiente para pasar a formar una República Socialista Soviética (RSS de Armenia), que formaría parte de la URSS. Este episodio se da en un contexto internacional donde muchas regiones comenzaron a reivindicar su independencia, luego de la Primera Guerra Mundial. Es el caso de su vecino Azerbaiyán, que reclamaban su autonomía a nivel internacional. Ningún país lo reconoció como tal, por lo que se mantuvo formando parte de la URSS hasta mucho tiempo después. Hubieron muchas reivindicaciones y revueltas nacionalistas por parte de los armenios, por lo que Stalin, para romper esta fuerza antisoviética, anexa a Karabaj bajo la dependencia de Bakú, uno de los puntos políticos más importantes de la RSS de Azerbaiyán. La población, siendo un 92% armenia, se opuso sistemáticamente a este dominio extranjero, pero en lugar de conseguir su estatus de autónomo, fueron víctimas de persecuciones muy violentas que terminaron por acallar cualquier movimiento que se opusiera a la sovietización que se vivía por aquel período.
La caída del socialismo real evidencia la falta de legitimidad azerí que hubo en Karabaj durante todo estos 70 años. En ese año tanto Armenia como Azerbaiyán se independizan, pero no sucede lo mismo con Karabaj, ya que Bakú seguía sin permitírselo. Este conflicto desencadenó en una secuencia de situaciones bélicas donde el ejército azerí invadió la frontera armenia, generando cientos de muertos. En este punto, se puede afirmar que la superioridad bélica azerí se vincula directamente con el apoyo de Turquía, a su vez aliado de Estados Unidos. Mientras que los armenios contaban con el apoyo de Rusia e Irán. De todas maneras, no fue fácil llegar a una solución. En 1995 este conflicto se pone en pausa gracias a la intervención de OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa), que pretende conseguir una solución dialogada entre Armenia y Azerbaiyán. Sin embargo en 2008 las fuerzas azeríes se rearman, gastando más de 1.600 millones de dólares en armas israelíes. Durante este período aumentaron los tiroteos en la frontera. Mientra tanto, Armenia se mantuvo débil, evitando una guerra abierta con Azerbaiyán. Pero en 2014 los azeríes derriban un helicóptero karabají y el presidente armenio amenazó con atacarlos. Sin embargo, continuaban pasando por un mal contexto socioeconómico, ya que la burocracia estatal comenzaba a ser puesta en duda por abuso de autoridad y, porque al caer el precio del petróleo, se vio sumida en una inflación que tuvo como consecuencia un aumento en el índice de pobreza y desempleo.
Con todo lo expuesto, es necesaria contestar la siguiente pregunta, ¿qué es lo que querían conseguir Armenia y Karabaj? Necesitan reconocimiento internacional para poder unirse en una confederación. Es por el poderío político y militar que le otorga la región de Karabaj a Azerbaiyán que siguen negándose a reconocerlo como independiente. En “Geopolítica de Armenia” (página 113), Adolfo Koutoudjian enumera una serie de razones por las que Karabaj nunca fue legalmente parte de Azerbaiyán:
-En 1918 Azerbaiyán intentó anexionar a Karabaj a su territorio bajo el aval de Turquía, pero el pueblo armenio no lo reconoció. Ese mismo año, Gran Bretaña reconoció a este territorio como independiente.
-Entre 1918 y 1920 Karabaj fue reconocido como territorio autónomo. Al mismo tiempo, Azerbaiyán proclamó su independencia pero no consiguió ser reconocido como tal.
-En noviembre de 1920 la Unión Soviética reconoce a Karabaj como parte de la RSS de Armenia.
-Es en 1921 que Stalin establece que Karabaj va a ser parte de la RSS de Azerbaiyán para romper con la insurrección antisoviética que crecía en Armenia. Pero este proyecto no obtiene la aprobación de la Sesión Plenaria, por lo que se puede considerar nula.
-En el 77 la URSS establece que Karabaj fue anexada a Azerbaiyán de manera artificial y le devuelve el status de armenios.
-En 1988 el decreto del 77 no se había puesto en práctica, pero declara la incapacidad de Azerbaiyán de controlar el territorio.
-En 1989 Karabaj queda fuera del control administrativo de Azerbaiyán.
-En 1991 Armenia comienza su declaración de independencia, lanzó un referéndum en el que el 99% de las personas votaban a favor. Pero luego Azerbaiyán anula la independencia de Karabaj, saltándose las leyes de la URSS y el Derecho de la Autodeterminación de los Pueblos.
Es hasta el día de hoy, como remarca Vicenc Fisas en “Gestión de Crisis Sociopolíticas” (p. 265) que no se haya una solución a este problema. Durante todo este tiempo, Azerbaiyán violó sistemáticamente los Derechos Humanos llevando una política de limpieza étnica que implicaba el exterminio de los cristianos bajo el suelo musulmán. Por su parte, Karabaj cumple con todas las características necesarias para considerarse un país independiente: posee un territorio bien definido, una población y una administración permanente y organizada. En las últimas páginas del texto citado, el autor hace un balance general que nos resulta interesante traer a colación. Remarca una serie de aspectos negativos y positivos de esta situación.
Como consecuencia a la falta de resolución de este problema, entre 1991 y 1994 se dio lugar a enfrentamientos bélicos armados con un saldo de más de 300.000 muertos y un millón de personas desplazadas.

2.2 Azerbaiyán

Azerbaiyán es una Estado secular, con gran mayoría de población turca y musulmana. El país se encuentra al sur del Cáucaso, en la línea imaginaria entre Europa y Asia. Se encuentra al Oeste del mar Caspio, Sur de Rusia, Sureste de Georgia, Este de Armenia y al norte de Irán.
Lo particular de esta última región es que es un Estado autónomo por sí solo, pero funciona como un territorio enclave de Azerbaiyán.
En 1918 Azerbaiyán se proclama independiente y se convierte en el primer Estado secular con mayoría musulmana, para luego adherirse a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1920 junto con el resto de los países del Cáucaso. Azerbaiyán recobró su independencia poco antes de la disolución de la URSS en 1991.
Previo a recuperar su independencia se reavivaron conflictos que existían desde 1918 y volvió a disputarse el territorio del alto Karabaj con Armenia, otro estado integrante de la URSS, disputa que continúa hasta el día de hoy.
La guerra del alto Karabaj se dio entre 1988 y 1994, en lo que en su momento era una provincia soviética conformada por una minoría azerí y una mayoría armenia. Con la disolución de la unión soviética a finales de la década del ‘80 se intensificaron conflictos étnicos ya existentes, ya que los Estados soviético y azerí limitaban la cultura y libertades armenias. El incremento en la violencia por la disputa por el territorio llevó a una depuración étnica por parte del Estado armenio y azerí, y la guerra no declarada fue llevada a las zonas montañosas de Karabaj, con el fin de eliminar a los grupos secesionistas por parte de Azerbaiyán. Como podemos ver la guerra del Alto Karabaj es una lucha por los derechos del pueblo armenio quien durante más de 70 años se vio oprimido.

Conclusiones

El imperio ruso y el estado soviético tomaron una serie de medidas amortiguadoras y/o asimiladoras respecto a la multiculturalidad, uno por parte de la asimilación forzada bajo conquista y la imagen de un imperio justificado por una religión y derecho divino como dinastía, y el otro mediante la instauración de ideales y legislaciones que permiten cierta autonomía cultural y soberana. Sin embargo, no fueron suficientes para extinguir la conciencia nacional autóctona ni crear una identidad colectiva no-étnica soviética, ni prevenir los futuros intentos independentistas apenas desapareciera la URSS como garantía de la unificación.
Por nuestra parte, a raíz de lo analizado, llegamos a la conclusión de que si bien había conflictos precedentes a la URSS, fue con la desintegración de éste que resurgieron. Durante el período en el que esta zona estuvo bajo su influencia, los conflictos, que en su mayoría son producto de diferencias etnicas, estuvieron contenidos bajo el efecto que produjo la rusificación de toda la región. Pero una vez independientes, tuvieron que intentar lidiar con ellos de la manera que pudieron con los recursos con los que contaban.
En cuanto problemas nuevos que surgieron a raíz de ésta desintegración, dudamos de la existencia de éstos. Por el contrario, lo que sucedió en 1991, destapó una serie de conflictos inevitables. Que si bien todavía no existen soluciones concretas a tales disputas, esperamos que con la intervensión de justos organismos internacionales se pueda llegar a algún acuerdo verbal para que no haya más víctimas. En lo relacionado con Armenia, la diáspora sigue esperando que se reconozca el genocidio por parte de Turquía sea reconocido a nivel internacional, por una cuestión de dignidad y memoria colectiva que se merecen.

Bibliografía utilizada:

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-http://www.countriesquest.com/asia/azerbaijan/history/the_soviet_period.htm
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-http://www.scielo.org.mx/pdf/rmcps/v61n228/0185-1918-rmcps-61-228-00337.pdf

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-Theodore R. Weeks, Russification/Sovietization

-https://docs.google.com/document/d/1aJWEkozFiso07-puSOccpRwh6Fbdzk6aR337VH4zyqQ/edit

-https://www.h-net.org/reviews/showpdf.php?id=36778 Christoph Zürcher.

-Weeks, Theodore R.: Russification / Sovietization, in: European History Online (EGO), published by the Institute of European History (IEG), Mainz 2010-12-03. URL: http://www.ieg-ego.eu/weekst-2010-en URN: urn:nbn:de:0159-2010101141

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