“Sinfonía en abril”, una joya del cine documental

cine-2580378w620Este jueves 30 de noviembre se estrenó  en el cine Gaumont “Sinfonía en abril”, un film de los directores argentinos Teresa Saporiti y Claudio Remedi que aborda la conmemoración del centenario del Genocidio Armenio en Buenos Aires y Ereván.

El título de la obra es perfecto, refleja la enorme sensibilidad y el detallismo de los directores que se observa en toda la película. Denota también que no se trata, afortunadamente, de un documental lineal con testimonios recogidos aquí y allá que expliquen en qué consistió el Genocidio Armenio o hagan una contextualización histórica. Esto puede hacer que el espectador no armenio quizá no termine de comprender del todo algunos aspectos, lugares o acciones. Pero los hechos se perciben igual. Si bien ciertas imágenes del genocidio cada tanto aparecen fugazmente para recordarnos el horror, la mirada honda y adulta de una niña mirando a la cámara, como interpelándonos, explica mucho más y de manera más contundente que la mera narración de los acontecimientos. Cada una de las personas que aparecen en el film, cumple, sin saberlo, a la perfección su parte en esta exquisita sinfonía, cargada de poesía visual, que juega muy bien con la música y los sonidos. Pero sobre todo, con los silencios.

Sin títuloSe podría decir que el eje por el cual se destaca principalmente la película es la fotografía. Planos y secuencias brillantes. Gran manejo de la cámara. Primeros planos desgarradores. Rostros que, además de las vicisitudes cotidianas que acarrea toda persona, cargan con cien años de injusticia y dolor.

24 de Abril de 2015. Fecha exacta en que se conmemoran los cien años del genocidio. Las calles de Ereván han quedado desoladas. El pueblo marcha en silencio hacia el Memorial del Genocidio Armenio, “Dsidsernagapert”, para homenajear a sus mártires. A las 19.15, todas las iglesias de Armenia, y de muchas ciudades del mundo, hacen sonar cien campanadas por la ocasión, al unísono. En Buenos Aires, los alumnos de las escuelas armenias y la comunidad se congregaron para observar la transmisión de ese momento histórico en pantalla gigante. Es imposible no acompañar su emoción. En la sala de cine retumban también las campanadas con fuerza, y estremecen.

No obstante, la obra nos da ciertos respiros. Se permite momentos para sacarnos, luego de una gran tensión emotiva, una sonrisa al instante siguiente.

La juventud presente. En Armenia, con orgullo y memoria. En Argentina, con maestros y alumnos que con gran voluntad y vocación sortean todas las dificultades para mantener el idioma, la cultura y las danzas, a pesar del tiempo y la distancia.

“Sinfonía en abril” es una verdadera obra de arte, que ahora correrá su suerte según la lógica mercantil de la industria cinematográfica, permaneciendo más o menos tiempo en cartelera. Pero eso es anecdótico. Por lo pronto, estará al menos hasta el 6 de diciembre con funciones a las 12 y a las 19 en el cine Gaumont. Luego quedará dentro del tesoro artístico de la humanidad, como un testimonio conmovedor del mes de abril de 2015 en Buenos Aires y Ereván, hecho sinfonía, sonando para la posteridad. Como la llama encendida del “Dsidsernagapert”, fuego eterno del pueblo armenio.

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